de otoño

no se si estoy perdido o tan solo me distraje.
sin traje.
absurdo.
no reias, me abrias un paraguas en la pieza.
y yo, absorto en cataratas descomunales
de pensamiento irreverente a los hechos de mi ser.
mi complaser.
ni respuesta te daba.
tan ajo en los ojos,
tan planta creciendo en la almohada, dando frutos secos.
y las excusas que damos para no salir a la calle?
eso si es lo mas mojado de la lluvia.
aun asi, lo bueno es apretar las hojas cuando caen fritas llenas de aceite, listas para crujir y ser asecinadas por los zapatos negro-verdugo, que disparan al piso sin apuntar.
mas alla de todo no me vuelan los barriletes, pese al viento que es favorable.
sera tan digna esta mala suerte?
costumbre?
no importa, los despechos son ajenos.

deja el paraguas quieto ¿queres?

1 comentarios:

Juampi dijo...

Que loco, justo cuando la lluvia está teniendo tantos significados en mi entorno, vengo a dar con esto. Como una extensión más de una fantasía rizomática que nos obliga a remarcar con tinta seca, el desorden angular de un sinfin de desencuentros.

O será que últimamente estamos todos tan permeables.

Pd: Nadie se deja de joder con el paraguas, y si quiero, te lo meto en el culo.

Puto.

Destellos metafóricos y cabezas, así como somos.

Rock.